Un rey contra la sanidad pública

Publicado en Notas de prensa el 25 de Septiembre, 2013, 18:39 por Autonomía Obrera y CGT

Desde las Secciones Sindicales de Autonomía Obrera y CGT del Hospital “Puerta del Mar” queremos manifestar públicamente nuestro más absoluto rechazo y condena de la decisión adoptada por el hasta ahora Rey de este país, D. Juan Carlos de Borbón y Borbón, de ser operado de su patología de cadera en un hospital privado y por las manos de un cirujano particular traído expresamente de EE.UU.

La decisión real resulta, sin lugar a dudas, inaceptable y supone, en nuestra opinión, un claro desprecio hacia todos los profesionales de la sanidad pública de este país, el conjunto de su estructura organizativa y todos los principios de universalidad e igualdad sobre los que se fundamenta. Un desprecio que resulta aún más grave si se considera el grave escenario actual de acoso e intentos constantes de desprestigio y privatización que nuestra sanidad pública viene sufriendo por parte de las fuerzas conservadoras y reaccionarias de este país. Con ambas decisiones (ya sea casual o intencionadamente) la casa real viene otra vez a ponerse claramente al lado de quienes promueven esa estrategia, persiguiendo convertir la sanidad pública en un negocio privado.

Además de ello, la actitud adoptada por Juan Carlos de Borbón (que se pagará, sin duda, con cargo a los ingresos provenientes de las arcas del estado) constituye un ejercicio manifiesto de derroche y despilfarro de los recursos públicos, inaceptable en unos tiempos en los que a todos los ciudadanos/as se nos imponen gravísimos recortes con la excusa de las insuficiencias presupuestarias. ¿Cómo es posible que se permitan tales excesos económicos a la figura del Rey cuando hace unos días el gobierno del PP ha impuesto por decreto a toda la población el copago de las medicinas que se dispensan en los hospitales a los enfermos crónicos no ingresados?...

Finalmente, lo ocurrido viene a demostrar (una vez más) la absoluta insensibilidad y desacierto de una figura real caduca y totalmente alejada de la situación y las necesidades por las que atraviesa la inmensa mayoría de la población de este país; una figura real obsoleta cuyo mejor servicio a ese pueblo que dice representar sería, en nuestra opinión, la de marcharse y dar paso a un nuevo modelo político donde la figura del Jefe de Estado no resultase impuesta sino elegida democráticamente por todos los ciudadanos/as.