La grave falta de camas en el hospital genera altas precipitadas

Publicado en Notas de prensa el 21 de Agosto, 2013, 15:58 por Autonomía Obrera y CGT

Si ya el verano y las altas temperaturas constituyen un factor de riesgo que complica la atención sanitaria en estas fechas, cuando a ello se le suma la incompetencia de nuestros gestores sanitarios la situación se vuelve ya insostenible. Y eso es, precisamente, lo que en nuestro hospital viene sucediendo de forma estrepitosa en estos días.

Desde el pasado fin de semana, diversos factores coyunturales han conllevado un aumento de la presión asistencial que se tradujo el lunes, día 19 de agosto, en la saturación del área de observación de urgencias por la falta de camas en el hospital para realizar ingresos (recuérdese que actualmente tenemos un total de 180 camas inutilizadas en el centro como consecuencia del cierre de diez unidades de hospitalización). Al mismo tiempo, y también por idéntico motivo, ya esa tarde hubo que suspender intervenciones quirúrgicas al no haber habitaciones donde ingresar posteriormente al paciente (así ocurrió, al menos, con una operación urgente por fractura de tobillo).

El martes 20 de agosto la situación se volvió insostenible por la imposibilidad de ingresar a los pacientes pendientes del lunes (12 en total) más los que surgieron durante esa jornada. En el área de urgencias, la imposibilidad de continuar ingresando pacientes en observación obligó a habilitar dos camas provisionales en las dependencias de reanimación. A mediodía eran un total de 15 los pacientes que esperaban en urgencias para poder ingresar en planta, algunos de ellos con demoras acumuladas superiores a las 48 horas.

Desde nuestra organización se realizaron gestiones ante la dirección solicitando la apertura urgente de algunos de los controles cerrados en verano y que, según han dicho siempre nuestros gestores, no se encuentran cerradas, sino reservadas y con capacidad para ser abiertas ante cualquier escenario de necesidad.

Sin embargo, y por desgracia, no fue esa la alternativa que la dirección adoptó, sino que,  según los indicios, lo que se hizo fue contactar con algunos servicios para que “revisaran” sus niveles de ocupación. Como consecuencia de ello, y a pesar de que desde el domingo apenas surgían camas libres para ingresar, a mediodía del martes aparecieron de repente cerca de 20 camas disponibles en todo el centro, generadas en su mayoría por indicaciones de alta realizadas esa misma mañana, coincidentes muchas con algunas especialidades muy concretas (por ejemplo, urología). La “milagrosa” y repentina aparición de dichas camas libres propició que 18 pacientes de urgencia general pudieran, por fin, ser ingresados en planta a primera hora de la tarde del martes 20 de agosto.  

Pero la estrategia de presionar al alta promovida, al parecer, por la dirección no tardó mucho en demostrar su brutal incorrección, ya que ese mismo martes por la tarde fueron varios los pacientes dados de alta por la mañana que tuvieron que volver por urgencias al agravarse su situación. Es más, al menos (que sepamos) uno de esos pacientes dados de alta el martes al mediodía (y que se operó el lunes en nuestro centro) tuvo que volver a ser ingresado ese mismo martes por la tarde como consecuencia de un abundante sangrado que le sobrevino en su domicilio y que, muy probablemente, no le habría ocurrido si hubiera permanecido en nuestro centro el tiempo necesario y con los cuidados que el tipo de intervención demandaban (de 3 a 4 días de estancia media en los hospitales de especialidades del SAS).

Desde Autonomía Obrera y C.G.T. del Hospital “Puerta del Mar” rechazamos radicalmente este tipo de estrategias (la presión al alta) como fórmula para generar camas libres en el centro, ya que conlleva un evidente riesgo de complicaciones posteriores para los pacientes y supone, en buena medida, una forma cruel de jugar con la salud de nuestros usuarios para resolver problemas organizativos que requieren claramente otras opciones.

Así mismo, nos ratificamos en que, ante escenarios de saturación y falta de camas como los que vivimos estos días en nuestro hospital, no hay más alternativa que la de abrir forzosamente alguno de los controles cerrados y poner a disposición inmediata de los facultativos de urgencia y de nuestros pacientes una parte de las 180 camas que  permanecen “en reserva” en el centro. No se puede rechazar a principios de verano las críticas por lo cierres de camas con el argumento de que sólo se mantienen en reserva y que pueden abrirse en cualquier momento, para después no aplicar de forma inmediata ese mismo criterio ante los evidentes episodios de necesidad de camas que se produzcan a lo largo del verano.

Pedimos, por tanto, a los directivos de nuestro hospital y a los responsables de salud de nuestra provincia una muy seria y profunda reflexión sobre los hechos que acabamos de denunciar en este escrito, así como un cambio inmediato de actitud que evite situaciones como las descritas y garantice plenamente una asistencia digna y de calidad a nuestros pacientes. La necesidad de contener el gasto debe tener unos límites y no puede afectar jamás a la salud de los usuarios.